No sé si es porque uno viene de
Europa, con otra mentalidad y otra forma de ver las cosas, pero nos llama la atención la visión que tiene la gente sobre
la seguridad, los niños y los supuestos "acosos" que éstos pueden sufrir en la ciudad de
Miami.
El otro día el niño me trajo del colegio una lista con los "depredadores sexuales" (así llaman aquí a los pederastas) que están fichados por la policía, con sus fotos, sus datos personales (dirección, nombre, etc) para que estemos alerta por si algún día vemos a alguno de estos individuos mereodeando por la zona.
Supongo que será igual en muchos
estados de
Estados Unidos, pero aquí en
Miami tienen muchas
paranoias con estos personajes
y la gente de "bajo mundo". Para empezar, no me parece normal, que le den esa información a mi hijo de 7 años para que la traiga a casa.
Los niños desde pequeños viven con un miedo a hablar con los adultos, pues muchos padres les dan lecciones sobre cómo comportarse con los extraños. Desde mi punto de vista, veo muy correcto que se les eduque para que aprendan a evitar posibles peligros en la calle, pero a veces se llega a un extremo que raya lo ridículo. Alguna vez he saludado a algún niño y se va corriendo de mi lado, o una pregunta tan simple como decirle a un niño que está en el parque"¿A qué curso vas?" y me contesta "no puedo darle información a extraños".
Todo eso es fruto del
miedo y la inseguridad que los padres han transmitido a los niños. He conocido a varias personas durante mi estancia en
Miami y casi todos me han hablado de estos peligros. A veces cuando camino por la calle con mi niña a mi lado, me regañan por no llevarla de la mano. Supongo que todos esos miedos están infundados por los delitos, secuestros, etc. que salen constantemente por la
televisión.
Ayer, de nuevo mi hijo trajo información, esta vez sobre las
armas de fuego. Les enseñan a evitar estas armas, a no tocarlas si las ven en casa o a avisar a algún adulto si ven que un niño tiene intención de traer o trae un arma de fuego a la escuela. Estas cosas me sorprenden porque nunca había visto algo igual en
España, aunque claro, las armas de fuego allí están prohibidas, pero se ve que aquí lo normal es que cada uno tenga una en su casa. Luego te dicen cosas como que "cada dos días, un niño americano menor de 10 años muere o resulta herido por un arma".
Hay barrios buenos y malos, como en todas partes y no
hace falta ser muy listo para saber cuáles son los barrios malos en
los que no te puedes meter nunca ni de noche ni solo. Es increíble,
pero enseguida se nota la delimitación de dichos barrios. Empiezas a
ver casitas mucho más sencillas y generalmente la gente que vive en
esos barrios es gente a la que le gusta "meterse en lios"
tal como me han dicho.
Personalmente, nunca me he sentido insegura en
Miami, pero tengo la suerte de vivir en un barrio tranquilo. Esta zona está llena de latinos emigrantes que hace años
residen en Miami. Es una zona situada al suroeste de Miami con muchos
árboles, muchos condominios, bonitas casitas y buenos colegios.
Un ejemplo de la paranoia que se vive
aquí es la historia que voy a contar:
El otro día me sonó el teléfono móvil con una alerta
que decia "Alerta, emergencia, Chevrolet Impala matrícula ...).
Me extrañó recibir ese mensaje, pero un minuto después le sonó el
teléfono a mi marido con la misma alerta. Como no sabíamos lo que
era, no le dimos mayor importancia. Pues bien, hoy nos hemos
enterado, que dicha alerta se originó porque una niña tenía sed y
se ve que en el maletero del vehículo tenía botellas de agua. Ella
se pasó al maletero desde dentro del coche (era un coche grande)
para coger la botella y justo cuando estaba allí, su padre cerró el
maletero para que ella se pasara al asiento delantero.
Pues bien, la
paranoia empieza aquí: una mujer que pasaba en ese momento, vio como
el señor encerraba a la niña en el maletero y enseguida dedujo que
era un secuestro. La mujer llamó al 911 y activó la alarma de
emergencia. A todos los móviles de la zona les mandaron un mensaje
diciendo que ese vehículo Chevrolet con esa matrícula, estaba por
la zona y que era peligroso, pues era un secuestrador, un "depredador
sexual" y advertían a la gente que estuvieran en alerta. Pues
bien, luego se aclaró el malentendido, pero el supuesto
"depredador", que era el padre de la niña, pasó un mal
rato y quedó a la vista de todos sus vecinos, a la altura de un
degenerado. Son cosas de la paranoia que se vive en Miami.