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7 cosas que NO me gustan de Miami

Recientemente he comentado las 7 cosas que me gustan de Miami en un post anterior. Ahora me gustaría comentar las cosas que NO me gustan de la ciudad. Repito que es mi opinión personal la que doy en este blog y mucha gente puede diferir conmigo. Algunas personas dicen que soy una desagradecida cuando hago comentarios negativos sobre Miami y sinceramente, no creo que sea así. En esta ciudad, igual que en todas las ciudades del mundo, hay cosas buenas y malas. No es cuestión de obviarlas, sino es cuestión de intentar adaptarse y convivir con su gente, sus costumbres y sus reglas.


Bueno, me dejo de tanta introducción y ahí va mi lista personal sobre las 7 cosas que NO me gustan de Miami:

1.- Los atascos y transporte público: Miami es una ciudad con un terreno pantanoso, lo cual impide crear una infraestructura subterránea de transporte. Hay un metro eleveado, con 23 estaciones, pero a mi parecer es insuficiente porque sólo recorre la parte este de la ciudad. Por el downtown circula el Metromover, un tren que recorre el centro de forma gratuita y luego está la red de autobuses. Los autobuses no son muy atractivos, porque son caros ($2.25 dólares cada viaje), no son muy frecuentes y las rutas son limitadas. Creo que no facilitan el transporte público a la gente, que está ya habituada a circular en su vehículo privado, por lo que la ciudad se congestiona diariamente en las horas puntas, haciendo las distancias interminables en algunos casos. Por otro lado, los conductores son muy incívicos en esta ciudad. Hay que ir a la defensiva constantemente y no son nada educados.


2.- Los precios de la vivienda: Cuando llegué, me pareció escandaloso el precio de la vivienda en Miami. Un apartamento de 2 habitaciones en un barrio normal, puede costar desde $1000 a $1800 al mes y sin grandes lujos. Miami es la tercera ciudad más cara de Estados Unidos y según un estudio, el 35% de los habitantes de la ciudad destinan la mitad de su salario al alquiler de la vivienda.

3.- No parece Estados Unidos: Miami es una ciudad muy latina. A veces uno no se acuerda que está viviendo en Estados Unidos. el inglés brilla por su ausencia en muchos barrios de la ciudad. Muchos americanos que residen aquí, se quejan porque no pueden encontrar un trabajo si no hablan español. En parte es bueno para los hispanohablantes porque nos facilita la comunicación entre el mundo latino, pero a mí personalmente, me gustaría más que se hablara más inglés y así forzarme a aprenderlo bien.

4.- La burocracia interminable: en este apartado, me imagino que esto no sucede solo en Miami. Los funcionarios son como robots. Al menos con los que a mi me ha tocado lidiar, no atienden a razones, simplemente siguen el guión establecido y no ofrecen soluciones. A nosotros se nos han extraviado varios documentos oficiales (porque los envían por correo normal, sin certificar) y después de meses de espera, la solución es volverlos a solicitar y volver a esperar el tiempo reglamentario. No entiendo porqué no habilitan las oficinas para que uno pueda recoger estos documentos tan importantes. De hecho, por lo que me comentan, si algún documento cae en manos de alguien, te pueden suplantar la identidad muy fácilmente. Hay veces que las cosas funcionan en círculos y uno no le ve el fin. Tengo que decir que en España también me he topado con algún caso parecido...



5.- La educación en las escuelas públicas: Me habían dicho que en Miami, las "Elementary Schools" son muy buenas y no lo dudo, pero si comparo con España, me parece que la educación va mucho más atrasada aquí. Mi hijo repitió el primer grado por la edad y mientras ya multiplicaba en España, aquí estaban aprendiendo a sumar. Pienso que se centran mucho en el programa establecido de "Math, reading y writing", pero no le dan la importancia necesaria a otras asignaturas, como geografía, ciencias, etc. Muchos niños mayores no saben ni decir un Estado de Estados Unidos, por no hablar ya de conocer otros países. No sé si ha sido mi experiencia personal, pero en este primer año, no he quedado satisfecha con el nivel académico. Además en las escuelas hay mucho "bullying" (de hecho no hay hora de recreo para impedir que los niños acosen a otros) y en las High School, por lo que me cuentan, el ambiente no es muy bueno. Supongo que es como todo, dependerá de las zonas, las escuelas o los maestros. Veremos si el próximo año tenemos mejor experiencia.



6.- Sanidad y medicina: Estar en Miami (o en cualquier ciudad de EU) sin ningún seguro médico es un drama. Lamentablemente he tenido que acudir al médico por problemas de salud y la impresión que me he llevado, es que todo es un negocio. Hay un "tinglado" montado con este tema, que cualquier problema médico que tengas, te puede vaciar los bolsillos rápidamente y no necesariamente encuentras soluciones. Es un tema delicado que va mucho más allá, pero como dicen algunos, Estados Unidos no es país para gente enferma.

7.- La comida: Simplemente, extraño la dieta mediterránea. Aquí se puede hacer, porque pagando se encuentra de todo, pero es mucho más caro comer sano que comer la comida industrial, precocinada, pizzas, hamburguesas, tacos, etc que tanto abunda en esta ciudad.



En fin, estas son algunas de las cosas que no me gustan de la ciudad, pero como dije anteriormente, nos vamos adaptando y siempre vamos a estar agradecidos de la ciudad que nos ha acogido en este país. 

Os animo a comentar si estáis de acuerdo en algún punto de los que enumero anteriormente.

Autobuses en Miami - Transporte público

Ayer tuve que coger el transporte público por primera vez en Miami. Fue una experiencia bastante ingrata, pues en mi mente no cabe que un país tan desarrollado como Estados Unidos, tenga un trasporte público tan deficiente.

El día anterior a tomar el autobús, revisé la ruta, los horarios y el trayecto que iba a hacer para no extraviarme y hacer recorridos por las calles de Miami sin ton ni son. Google maps me dio un informe detallado de todo lo que tenía que hacer y lo que tardaría en el trayecto: 1 hora y 2 minutos, en un trayecto que en coche se hace en 25 minutos. "Bueno, no es tanto", pensé. Para los pocos autobuses que hay, podría haber sido peor.

Al final llegó el momento. Yo había salido de mi gestión a las 9:55am. Según mis cálculos, el próximo autobús salía a las 10:35am de la parada, así que me dirijo tranquilamente a esperar el bus en la parada. El precio del trayecto son 2,25$ y tengo que coger 2 autobuses para llegar a casa. Allí le pregunto a las señoras que esperaban, si con el mismo ticket puedo coger los dos autobuses y me contestan que no: he de pagar dos veces. Por casualidad pregunto también si aceptan billetes de 5$ y resulta que no: se ha de pagar el importe exacto

A las 10:55am (20 minutos después de la hora establecida), cuando ya el calor bajo "la parada de autobús" desprotegida y a la interperie era insoportable, apareció el primer autobús. En todo ese rato me había enterado de la vida de casi todas las señoras que esperaban allí conmigo. Lo que hacían, donde trabajaban, donde vivían y hasta dónde compraron las últimas gafas. ¿Qué va a hacer uno sino, tanto rato esperando? Lo mejor es confraternizar y hacer amigos.

Una parada de autobús
El dinero del autobús se pone en una maquinita que acepta billetes y monedas pero no da cambio. Cuando terminas de poner el dinero, suena un pitido que le indica al conductor que ya has pagado. Yo me quedé como una tonta esperando el papelito (el ticket como el que te dan en España después de pagar) hasta que el conductor me apremió a pasar a la parte trasera del autobús y dejar de entorpecer la larga cola que se había formado. Aquí no te dan ningún papel.

Una vez en el bus, me siento y casi me quedo congelada. El aire acondicionado está a tope, debe ser para que te repongas del calor que pasaste en la parada, claro. Eso pasa mucho en Miami: calor en las calles, aire acondicionado a tope en cualquier sitio. Es normal que a uno le den resfriados significativos en esta ciudad.

El camino transcurre con normalidad, mientras me voy fijando en las calles para no pasarme de la siguiente parada. Cuando llego, pulso el timbre de parada y me bajo del autobús. Ahora tengo que buscar un lugar para cambiar el billete de 5 dólares y poder pagar el siguiente autobús con el importe exacto. Luego me dirijo a la siguiente parada, como no, situada a pleno sol y allí espero otros 25 minutos para el siguiente autobús. 

En total, un trayecto de 25 minutos en coche, me costó dos horas en autobús, sin duda, eso hace que se te quiten las ganas de coger el transporte público en Miami, pero como dicen algunos: "es lo que hay" por el momento. 

Pueden transportar hasta 2 bicis delante
 Algo positivo que tengo que decir sobre los autobuses, es que en la parte delantera poseen unas barras para transportar hasta 2 bicicletas. Si vas en bici, puedes colocarla allí y hacer tu trayecto en el bus. Lo que no sé es si se paga algo aparte por este servicio. Si alguien lo sabe, que nos lo comente. ¡Hasta la próxima!